El retorno espectacular de Dios

Dios no ha muerto; Hegel es uno de los filósofos que habla sobre Dios y justifica su existencia. Criticado fuertemente por Marx “la religión es el opio del pueblo”, hasta Ludwing Feurbach “Dios es una mera proyección del hombre”. Estas caricaturas, reemplazadas por las de Nitzche “Dios ha muerto” y por el psicoanálisis de Freud “la religión es una neurosis colectiva, en la que Dios actúa como el padre que debe proteger al niño que somos de la incertidumbre de la existencia”. Estas visiones ciertamente colaboraron en crear un ETHOS que criticará a la religión y dar paso obviamente al ateísmo y al gnosticismo. El positivismo emergente ciertamente colaboró en el surgimiento de nuevas ideas contrarias a la fe.
En los años 60, Dios era un tema ampliamente invisible en la filosofía. Poul Ricoeur, filósofo creyente, insistía en diferenciar su trabajo de filósofo del discurso teológico. Cuando se trataba de Dios, era mejor callar.
Manifestaciones
A partir de los años 80, Dios comenzó a retornar tímidamente, expuesto en escritos del pensador judío Emmanuel Levinás. las mejoras evidentes comienzan en los años 90, inmediatamente después de la caída del muro de Berlín, dado fin al Marxismo, el vento del 11 de septiembre del 2001, etc. Después de esto, muchos filósofos, incluso algunos ligados al marxismo, comenzaron a hablar nuevamnte de Dios. Menciono a Jürgen Habermas, en un intercado con Ratzinger el 2004. Habermas dice que la razón no se debe a una racionalidad instrumental que asegura el éxito de la ciencia moderna. Se trata de una razón comunicativa; puede decirse que es racional la concepción que es objeto de un consenso clarificado y argumentado. Desde su teoría de la acción comunicativa, habermas se ha esforzado en demostrar que esta forma comunicativa se encuentra en todas las sociedades de derecho, al menos idealmente; las democracias se argumentan en la necesidad de derechos humanos el ideal de un debate abierto y público. Habermas, reconoce dos cosas como faltas en ese discurso; 1. Que esta visión está preparada por el universalismo moral de las grandes religiones. 2. Que las religiones lograban expresar de mejor forma estos ideales de forma más inspiradora que los argumentos racionales. En otras palabras, Habermas reconoce la fuerza de la religión (una de las justificaciones del retorno de Dios) Ratzinger se alegra de que Habermas reconozca lo dicho, y apela que se necesitaba a Dios como fundamento metafísico si no quería quedar en una concepción mutilada de la razón. Fuerza cultural de la razón.
Sin embargo, no todos los retornos han estado representados por la razón. Gianni Vattimo, evidencia l resurrección de la cuestión de Dios. Si la modernidad se fundaba en los mitos de la razón y de la ciencia, su final nos obligaría a poner en cuestión el juicio que hacia sobre las religiones como superstición de que la modernidad debería liberarnos. La modernidad, con su ideal de la sociedad liberada gracias a la razón. Vattimo recuerda además que la separación estricta de lo sagrado y lo secular se da en el seno de la iglesia “dad al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios”. Esto acompañado de una cierta autonomía de la razón. Esta autonomía no se realizaría del todo si no renuncia a la concepción fuerte que tiene en la modernidad. El cristianismo seria el elogio de la debilidad, al colocar por encima de todo la caridad, el amor al prójimo, el perdón, es decir, que lo que importa no es la razón, sino aceptar la pluralidad de las forma de vida y de pensamiento. La encarnación de Dios en Jesús, llega a considerarse como la revelación de esta concepción secular del hombre (la kenosis) este Dios no es el Dios metafísico todopoderoso, el ídolo de la razón, sino el Dios que se expresa puramente en la caridad humana, la tolerancia, el perdón reciproco. Esta concepción de un Dios no metafísico, apuesto al Dios de los filósofos, debe mucho a Martin Heidegger. Este filósofo propone huir de la metafísica. La concepción filosófica de Dios, como absoluto, eterno, inmaterial, creador del orden del mundo, no sería sino un ídolo metafísico. Esta concepción es extraña a lo divino. Es blasfema esta forma de pensar, porque impone a Dios categorías propias de la racionalidad humana. Heidegger en toda su obra, busca salir de la metafísica y buscar a dios fuera de ella, buscado que no esté para darnos seguridad, sino certidumbres. “Heidegger termina diciendo, solo un dios aún puede salvarnos”. Pensado hasta el fondo el abandono de lo divino que sufre la época, un abandono que sería la consecuencia del pensamiento metafísico.
Sobre este Dios “no metafísico” es también sobre el que tratan de pensar los numerosos herederos de Heidegger en Francia, (Emmanuel Levinás, Jean-Luc Marion y Jacques Derrida). Levinás siguiendo a Heidegger, reprocha a la metafísica la aspiración totalizadora de lo real, pero critica a Heidegger el que aun este pensamiento está en el orden del ser. Levinás postula así, la epifanía de lo totalmente otro. Este OTRO puede ser tanto el prójimo como lo divino, que se comprende en el mandamiento no matarás. Este Dios tiene la virtud de ser incomprensible. Jean-Luc Marion se inscribe en esta línea cuando trata de pensar a Dios sin el ser; es decir, debe pensarse diferentemente a como un summnum en el orden de los seres, pero que a la vez no es Dios sin el ser. Es un ídolo fabricado por la razón humana. El Dios que ha muerto en la filosofía es el Dios creado por y para la razón, el Dios que se contenta con responder dócilmente a las condiciones que le imponemos.
Razones
Retorno de Dios, ¿qué implica? Lo cierto es que el ateísmo y el gnosticismo gozan de buena salud. “efecto Levinás”
a. El 11 se septiembre y la escalada de los fundamentalismis. El mea culpa de los intelectuales, nos hemos equivocado, la religión no ha muerto y Dios sigue teniendo poder en la vida de los individuos (aunque sean locos)
b. El hundimiento del comunismo. Ser filósofo significaba contribuir a la revolución social. La utopía que proponía Marx se pone en cuestión, y se piensa que no era tan liberadora como lo aclama. Pues esta ideología (marxismo) prometía realizar el paraíso en a tierra. Solo esta visión embriagaba a los intelectuales. De ahí que Raymond Aron, dijera que el marxismo se había convertido en el “opio de los intelectuales”. El marxismo pensaba que la religión es a la vez, la expresión de la miseria real y la protesta contra esta miseria “la religión es el suspiro de la criatura atormentada, el alma de un mundo sin corazón”.
c. La carencia de sentido en las sociedades occidentales; las sociedades democráticas, ayudan en parte a reducir las desigualdades sociales, pero no responden al sentido de la existencia. Algunos autores ateos intentan responder frente a esto, como Lec Ferry, André Comte-Sponville, desarrollando formas de espiritualidad ateas. Pero llegan a decir que las religiones y Dios mismo lo hacen de mejor forma. La religión permanece fuertemente alta en sociedades occidentales, mientras las no occidentales, permanece inmune. La creencia no puede ser criticada si no se tiene a otro Dios que proponer.

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