Dime de qué hablas y te diré quién eres

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Estos días he estado observando y escuchando a las personas de qué hablan o de qué presumen en su conversación. Me he encontrado con algunas sorpresas. Algunas hablan de sus cosas materiales, de lo importante que es cuidarse la salud o simplemente qué fome es tener que ir a trabajar o por qué hace tanto frio.

A raíz de una conversación que he tenido con un amigo, sobre las cosas que nos gustan y las cosas que nos hacen vibrar en la vida, hemos llegado a la conclusión que todo eso usa un canal para transmitirse y es el discurso hablado. Las personas en general ocupan el dialogo para transmitir sus curiosidades, para transmitir las cosas que más les llaman la atención o simplemente para que pongamos atención en lo que a ellos les causa la atención.

Es así como he llegado a observar a mis pares, a mis amigos, en los temas que más les gustan y que los representan. Dime de qué hablas y te diré quién eres seria el lema, y creo que llega muy bien al caso pues de todo lo que hablamos es lo que nos ocupa la atención y de lo que realmente estamos interesados. Es así como deberíamos poner atención en qué cosas seleccionamos para hablar y así proyectar lo que queremos proyectar y no una imagen equivoca de lo que somos nosotros. Dime de qué hablas y te diré quién eres es la ocupación de estos días y a lo que les invito a poner atención, solo para curiosear a quienes tenemos como amigos y a quienes confiamos el consejo de nuestros problemas o con quienes compartimos la vida. 

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¿Hacia dónde vamos?

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Esta semana he estado con un sentimiento o sensación muy extraña. No tiene que ver con la salud física, sino con un pensamiento de sentir que las algunas ocasiones se es soberbio y cuesta reconocer los errores. Para escribir no hay que ser perfecto, frente a esa afirmación es que siempre me motivo a escribir y quizá algunos de mis errores, o de mis pensamientos pueden motivas la reflexión o simplemente compartir algo que pasa en la vida, algo simple y darle espacio a lo valioso que tenemos que no tiene que ver con lo material según mi punto de vista, sino mas bien con el modo de vivir y de relacionarnos con las cosas. Son algunas cosas que he pensado en esta movida semana laboral, de viajes, de compartir con los viejos y siempre nuevos amigos y agradecerle a ellos su tiempo de actualizarnos después de tanto tiempo sin vernos y aún seguir aprendiendo de ustedes.

Además de este malestar, que son sensaciones que vienen y van, son pasajeras, pero que siempre dejan un pensamiento o una reflexión al menos en mi caso. En este caso particular ya casi finalizando ese pensamiento siento el ánimo de decir que gracias a esos errores uno puede hacer un alto y valorar lo que tenemos, y lo que podemos perder si es que de verdad lo queremos. Esa sensación es difícil de expresar, pero tiene que ver con qué cosas hacemos por Dios y cómo las hacemos; quizá buscando un aplano moral, y un plano alejado de ella, simplemente buscando el bien porque es bueno hacerlo.

Siento alegría de conocer tantas personas. Ellas me han enriquecido hasta ser lo que ahora soy. A nivel personal, siento que soy un aporte al reino de Dios experimentando mi trabajo con los reos de la cárcel de victoria, y como profesor de Naturaleza y Mistica de la UCT  y siendo felicidad de poder seguir expresando mi amor a Dios en mi estado actual.

Ahora, como un simple laico, siento que lo simple cobra valor, no porque estoy yo y quiero resaltar mi ego, “a todo esto intento trabajar con eso, es algo en lo que trabajo”, pero a lo que voy es que el laico ha sido desplazado de su verdadera misión y creo que en eso los sacerdotes han sido responsables o nosotros hemos entendido mal.

La tarea del laico es casi la misma que el sacerdote. Nosotros por nuestro bautismo recibimos la misión de anunciar el evangelio y predicarlo con la vida y testimonio. Nada diferente del ministerio sacerdotal. Entonces un laico es tan importante y tan iglesia como un sacerdote. En suma, el valor del laico y su misión siempre deben estar según mi modo de ver, de hacer el bien y buscar donde hacerlo con los dones que Dios nos ha dado. Es tanto lo que podemos hacer, que nos faltarían horas del día para poder realizar todo. Las fuerzas y el tiempo siempre se dan, es cosa de organizarse bien y entregar eso que sabemos hacer y darle un sentido; personalmente he descubierto que en mi oficio de dirección del taller de teatro en la cárcel he crecido mucho como persona; no es necesario compartir con el papa o el obispo para crecer como persona, basta tener simplemente una apertura de espíritu para identificar en el otro algo de mí mismo que sufre y en eso hay que ser valiente y fuerte; dones que Dios concede justo cuando uno los necesita o si no es creyente usted puede hablar de las energías o de la fuerza del cosmos cosas que según mi modo de ver también son válidas, no para explicar a Dios, aunque podría ser, sino para expresar lo que sentimos que se mueve, el eterno circulo de energías que entregamos y que nos llegan en forma de agradecimiento por el bien que hemos hecho, pero también cuidarse de no hacerlo pues en el futuro puede ocurrir lo mismo.

Cosas prácticas; estar atento a descubrir quienes somos y hacia dónde vamos. No esperemos encontrar respuestas, no es necesario; frente a preguntas obvio que nuestra mentalidad automáticamente piensa en respuestas. Pero dejemos que el universo fluya y tengan por seguro que de a poco iremos comprendiendo cómo funciona y sin ni siquiera saber sabremos para donde vamos.

Gota de agua

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Ayer me quedé pensando en las oportunidades que la vida nos da, y cómo de alguna forma nosotros haciendo uso de nuestra libertad decidimos o tomamos determinaciones.

Mientras estaba bajo una garita esperando colectivo, sentí caer una gota de agua sobre mi cabeza. Algo extraño porque por eso estaba bajo la garita. Miré de donde cayó y esa gota había escurrido de la punta de la lata y fue a caer justo en mi cabeza. Cómo el colectivo se demoró en llegar, tuve tiempo suficiente para ver si caía otra gota. Pero no cayó ninguna. Me quedé pensando en por qué me tuvo que caer a mí, podría haber estado unos centímetros más allá o más acá y no me habría caído. Pero me cayó a mí. De alguna forma por eso existe.

Siempre ando tomándome de todo para poder explicar mejor las cosas. Y creo que esto me sirve para pensar en las oportunidades que nos brinda la vida. Llegan cuando uno está en un lugar determinado, en un tiempo determinado. Si vemos nuestra vida, no es cosa de sorpresas. Todo lo vamos construyendo. Sabemos para donde vamos pero no sabemos qué habrá al final. La gota de agua podría haber caído sin que nadie supiera. Pero como existe hace pensar, hace que podamos volcar nuestra mirada a qué es lo que podríamos pensar. No se trata de inventar cosas, solo de convertir las cosas sensibles en algo útil para nuestro pensar. Este juego constante entre preparar el camino y la eterna sorpresa del futuro gracias al pensar.

Aprovechar las oportunidades quiere decir no solo ver con ojos distintos las cosas que nos rodean valorando y dándoles el valor que corresponde, sino también dando gracias por las cosas simples, aquello que la naturaleza y el mundo nos da; las cosas que no compramos, los recuerdos, los amigos, las energías positivas entregadas en un apretón de manos o en un abrazo o en un te quiero; de cualquier forma, y al estilo que más nos acomode dar gracias por lo simple y por existir, por respirar y ver que las cosas respiran junto a nosotros.

Beethoven N°1. Do mayor Opus 15.

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De acuerdo a lo que hablábamos en la biografía de este extraordinario compositor, es de notar en su estilo clásico los 3 movimientos; primero allegro con brio, segundo Largo, y tercero Rando, alegro scherzando. En ella se aprecian los cambios abruptos propios de la personalidad de Beethoven, imponiendo su originalidad artística. Junto a la sinfónica, actúa el piano como solista. En la presentación pudimos apreciar la armonía melódica entre los instrumentos de cuerda. Ellos entregaban lucidez al piano, es más, apreciamos la forma de pregunta y respuesta, como pequeñas uniones musicales que daban cuerpo a la tonalidad. Lo más apreciable es sin duda el piano. Los “solfeos” (Wikipedia, 2013, Solfeo, recuperado el 10 de Junio de 2013) continuos, además de los “glissando” (Wikipedia, 2013, Glissando, recuperado el 10 de Junio de 2013) dan una extraordinaria visión de la apertura musical de Beethoven queriendo integrar la mayor cantidad de notas, sacándole el mayor provecho al Piano, llegando a extasiar a su auditorio.

Los instrumentos de metal junto a los de percusión los ocupa muy poco, y cuando los usa, es para cerrar ya sea una pequeña sección o una más grande causando la sensación de cambio. Esto se produce, creemos, por un lado porque mientras tiene un instrumento emitiendo sonidos tan agudos, de improviso se une la percusión, integrando los grabes, dejando con un signo de pregunta al público pero por otro lado dejando en la mente de las personas, ese concepto de originalidad. 

Indiferencia

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Indiferencia (sentimiento), un sentimiento o postura hacia algo o alguien caracterizado por no ser ni positivo ni negativo, intermedio entre el desprecio y el aprecio; y relacionado con la apatía. Pensando en su definición tomada de Wikipedia, pensaba sobre las cosas que nos son importantes en relación directa a nosotros y creo que la indiferencia claramente es un síntoma de algo. La definición dice que es una postura entre algo positivo y algo negativo, pero creo que a esta definición le falta relacionarlo con lo importante o lo menos importante.

Entonces, creo que la indiferencia siempre tiene que ver con lo importante, y nuestro inconsciente actúa al revés haciéndonos creer y  seudo convenciendo a los demás de lo que sucede o de lo que representa esa persona para nosotros y en el ejercicio mismo hacemos el intento de convencernos de lo que no nos convence.

Lo que sí, la indiferencia es un castigo hacia una persona, no ha cumplido acuerdos que creo en todos los casos no son acuerdos explícitos sino tácitos por ejemplo; el amor de una persona hacia otra cambia de la noche a la mañana. Es algo enredado, pero siempre la indiferencia representa algo importante, pero que lamentablemente alguien tiene que padecer y castigarse por tal o cual cosa. Y creo personalmente que es ridículo esto de la indiferencia, pues es muy evidente cuando se conoce bien a las personas, pero para poner vivo el ojo en estas cosas, saben que un gesto que denota indiferencia o cambio, siendo que las cosas siempre fueron de una forma determinada y de golpe las cosas cambian. Una indiferencia podría hacerte pensar en qué te equivocaste, pues muchas veces podemos presumir bien lo que pasa y otras veces creo que no entendemos nada e incluso nos largamos a reír. Pero ese ejercicio debemos hacerlo siempre que veamos algo indiferente; la indiferencia es un gesto importante no de desprecio, pues como veíamos al inicio la indiferencia no se queda en los extremos de una definición sino entre lo positivo y lo negativo, y personalmente rescaté que la parte intermedia que representa es algo siempre importante, sino no sería indiferencia. Y por otro lado, no usemos la indiferencia como camino para expresar. Seamos positivos y espontáneos en lo que sintamos. El otro día hablaba con una amiga Ingrid, y me decía lo importante de tener amigos, y de la libertad que se siente estando con los verdaderos amigos; no tienes miedo a equivocarte, sabes que siempre puedes comenzar de nuevo. Me quedé pensando con cuantas personas soy realmente quien soy; no con todos, pues tiene que ver con el grado de confianza, pero donde hay confianza está esa consciencia de que aunque uno se equivoque tendrá otra oportunidad.

consciencia consciente

Hay una realidad que se realiza a los pies de nuestra consciencia inconciente sin que nos demos cuenta. Si hacemos el intento de conectarnos con esa realidad se me ocurre que deberia ser en los sueños, donde muchos vaticinan cosas de la vida real. Una realidad misterica, como una nueva dimencion, o una dimencion que ha existido siempre pero para nosotros recien. De esta manera, no se trata de ser creadores, como en la vida conciente sino expectadores que abren su espiritu al cosmos, a la luz, a lo trascendente, en un eterno mirar.

carlos suazo
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Las energías del hombre y del cosmos

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Han escuchado ¿todo lo que se hace de devuelve?

Hace poco alguien hablaba sobre las energías que uno transmite en cada gesto, en otras palabras las energías que dejamos es el equivalente a donde dejamos nuestro corazón o nuestros sentimientos.

Hoy pensaba sobre las energías de las personas y las energías del cosmos. El mundo está lleno de energías. Hoy mientras iba en bicicleta a casa de unos amigos miré un pequeño rayo de sol que tenuemente cruzaba las nubes para ser admirado para aquel que en ese momento se dé cuenta de su existencia. Cuantas cosas pasan y no nos damos cuenta. Por otro lado, las energías de las personas, en un abrazo, en un saludo, en un buen deseo, en un rezo, en un pensamiento, en un favor, en un sacrificio, todo el tiempo y todos nuestros actos, llenos de energías sin darnos cuenta.

Por eso dejemos fluir las mejores energías, conectarnos con nuestra mente, nuestro cuerpo y dejemos fluir el cosmos en su dimensión energética que no es otro y sumo bien creado por Dios. En este sentido todo lo que se hace de devuelve porque todo lo bueno que hacemos en algún momento lo tendremos de vuelta, y así como lo malo que se ha hecho o el bien que ha sido mi responsabilidad hacer y no he hecho en algún minuto se me devolverá o no tendré la ayuda por haberme en algún minuto negado a entregarla. Conectarse con el cosmos y con el alma es conectarse con la naturaleza y con la humanidad toda, sobre todo a cómo puedo aportar para embellecerla desde mis energías depositadas en ella.