comentario a “Intermitencias de la muerte”, José Saramago

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Intermitencias de la muerte”, José Saramago, un escritor portugués, intenta en su cruda búsqueda de una política adecuada,” se encuentra con un tipo de político que ofrece lo que nadie más puede ofrecer “una ciudad donde no existe la muerte”.

Llama la atención para una persona que configura y organiza su vida en pos de en un futuro inesperado como puede ser perder la vida en un accidente u organizar una posible muerte pasado la edad promedio de vida. La muerte es algo tan misterioso. Hay diversas opiniones. Los cristianos soñamos con un cielo nuevo y una tierra nueva, donde ya no existe dolor, solo amor y eterna contemplación de Dios. Otros piensan que con la muerte se acaba todo y no hay nada más. Lo cierto es que rompemos con el espacio, tiempo. Es como si fuéramos de viaje al espacio y saliendo de la estratósfera hay un eterno transitar que no sabemos dónde llega.

Es así como “El gran diseño” Stephen Hawkin dice  que lo eterno a temporal es similar a eternamente dar la vuelta a la tierra. Podemos andar eternamente hacia adelante y volver al mismo punto. En otras palabras salimos por un punto sur y llegamos por el norte al mismo punto sur. De la misma manera podemos pensar que ir al espacio, viajar por él es como dar la vuelta a la tierra. Salimos de un punto sur y llegamos por el norte al mismo punto sur y así no nos damos cuenta dónde está el punto de inicio. El espacio hasta ahora es infinito, pero mientras alguien no haga el viaje por el espacio completo no podremos saber si podemos llegar del lado contrario al que salimos.  Todo esto es un misterio. La muerte es como el espacio, hay muchas teorías pero siempre nos quedamos con la que más nos acomoda a la forma de pensar. Por la fe sabemos y tenemos certezas que no necesitamos probar, solo amar y querer.

Como las teorías de la muerte es muy amplia, y podríamos hacer todo un tratado sobre ella, solo es suficiente decir desde el punto de vista de Saramago, en su libro las “Intermitencias de la muerte”, que ésta está protegida por un político que ofrece una polis donde la muerte no existe, y que por lo tanto tenemos el poder social de renunciar a todo aquello que hacemos para protegernos de ésta, seguros sociales, póliza de seguro, cinturón de seguridad en los autos, pastillas para prolongar la vida, etc. Este tipo de político también es detestable.

A este político le creemos y lo aceptamos. El ser que piensa podría saber que la vida es buena en la medida que es finita. Pronto los ciudadanos de esa polis seudo ideal, necesitaran la muerte, y para eso ya no será suficiente ese político seudo ideal, sino que el ideal es cuestionado y pasa a ser lo contrario “la muerte se desea como una propiedad liberadora”. Entonces, frente a la necesidad de morir, la demanda de morir emerge como posibilidad. Para este cometido, es necesario viajar a la frontera; salir del país para obtener lo tan deseado. Quizá podríamos pensar abstractamente que muchas personas en vida, buscando una mejor calidad de vida, migran a otros lugares, para encontrar lo tan deseado, no la muerte, pues la ésta para Saramago es liberado, sino mejor dicho como una potencial búsqueda de la felicidad. La frontera lo es todo, representa el horizonte al que nos dirigimos cargados de sentido.

La muerte hasta entonces era algo que la gente que votó por ese político quería evitar lo que se veía como algo negativo, siendo lo contrario. La muerte que se evitaba ahora se desea en la frontera, se ofrece como producto de liberación, el tedio de la vida se apodera de los forasteros que toman furgones para llegar a la frontera a encontrarse con lo que resultaba ser un misterio, pero un misterio que solo poseía una cualidad conocida y suficiente para amarla y quererla, muerte liberadora. Es la única forma de ver la muerte, pues si vemos la naturaleza, el agua no es que se evapore, solo que después nos cubrimos cuando cae en forma de lluvia. Y así es como cae en la ducha, para lavar y purificar. El agua se transforma en nube, luego pasa a agua lluvia  se transforma en rio, en lago en mar, y de todas sus definiciones las encontramos en distintas formas siendo en rigor el mismo compuesto.

Saramago insiste, y dice “en la naturaleza nada se cría ni nada se pierde, todo se transforma”. La muerte puede ser lo que se ve, como decíamos al inicio, tanto como los cristianos como lo que piensan o dicen los ateos al respecto, pero de que hay una trasformación, la hay, pero no una eliminación de nada, solo se trasforma, ni término, pues también sería el inicio de algo más que solo el misterio esconde para nosotros pero que podemos preparar con el esfuerzo humano de ser buenas personas, dedicadas por entero a hacer lo que nos corresponde. Me llamaba la atención en una oportunidad le pregunté a un sacerdote que lleva muchos años de servicio como cura. Me atreví después de mucho tiempo a preguntarle si era feliz o si le hubiera tocado vivir otra vida, si sería denuevo lo que es entonces. Para mi sorpresa el cura me dijo que no. Pero que lo que intentaba hacer era hacer lo que le correspondía lo mejor posible. Y vaya que es todo cierto. Su trabajo y su carisma es motivo de elogio y admiración de esa comunidad parroquial de la comuna del salto en Santiago de chile. 

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