Endeudar la mirada

 

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Mirar es gratis, pensar también. Mirar tiene un precio y no lo sabemos valorar. Para un ciego significa todo. Sin embargo se acostumbra a vivir sin éste. Pagamos entradas para ver un concierto. Pagamos entradas para ver un partido. Pagamos por entrar y tomarnos un café en un café con piernas. Cuando vamos al doctor, pagamos para que alguien nos vea. Ver tiene un precio. Éste varía de acuerdo a lo que se vea. A lo que voy es al sentido de ver, de volcar nuestra atención a lo que pasa momento a momento. Las cámaras fotográficas tienen algo en común que inmortalizan momentos, historias, expresiones faciales, etc.

Caminar y ver. Mirar. Por ejemplo, entrar la leña en carretilla es algo muy sabio, pero más sabio aún es llevarlo palo por palo, porque así tienes suficiente tiempo para convencerte que es coherente lo que haces. Entonces, tomar la carretilla es el camino práctico, y no ocuparla es la opción poderosa que nos define.

Tantas veces podemos tomar el camino corto en la vida; optar por una carrera, estudiarla con todo gusto. La plata muchas veces enceguece las generaciones, como obligándolas a recurrir al banco para endeudar su futuro. Desde chico, cuestioné los comerciales que recomendaban usar tal o cual pasta de diente. La cuestión, que rodea estos reclames, es que debes usarla, porque miles y miles de personas la usan.

Así parece ser con los créditos universitarios. Todos se endeudan para estudiar algo pero la mirada visionaría se enceguece cuando solo se mira un objetivo. Cuestiono el hecho de que una vez que terminas de estudiar, nadie te asegura que conseguirás trabajo. Por otro lado, tampoco podemos tenemos cómo saberlo. Por eso los jóvenes de ahora, las nuevas generaciones, cuestionan este hecho, no el de estudiar. Estudiar es lo mejor que nos puede pasar, hacerlo con dedicación, esfuerzo y esmero, queriendo ser los mejores, no simplemente por serlo, sino porque es lo mínimo que humanamente se nos puede exigir.

Las generaciones de ahora cuestionamos el sistema, que no nos permite estudiar gratis. Para algunos resulta un drama hablar de la equidad. Imagínense, desde el tiempo de Jesús ya se decía con un atisbo visionario “a los pobres siempre los van a tener, más a mi no siempre… y todo lo que sigue”. Aristóteles hablando sobre la polis, decía que era necesario que existieran las clases sociales. La aristocracia tenía toda la fuerza de administrar y ordenar las otras clases. Tomás Hobbes dirá en el leviatán, que el hombre es un lobo para el hombre, y que cuando vivimos en sociedad es necesario cuidarnos del otro.

Estas visiones distintas por el tiempo y contexto nos hace pensar en cosa; eliminar las clases sociales son toda una ilusión. La igualdad es un ideal inalcanzable en sí. La política tan degradada en buscar el bien personal por sobre el bien ciudadano, nos hace enfatizar más y más en la idea anterior; la igualdad es una ilusión. 

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