de qué se acompaña la soledad

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Hace poco hablé sobre la soledad acompañada, la publicación del dia 12 de enero de 2014, en la que refería como consecuencia de no involucrarnos con nadie, simplemente estar en este mundo, arrojados a la nada, solos y por lo mismo, no dependientes.

La tecnología de hoy piensa de esta forma. Todos sus productos buscan tener una óptima conexión al tiempo de que esto sea gratis en muchas plataformas Windows o Macintosh, Linux, entre otras, usan programas como skype, facebook, twitter, etc. Todas tienen un factor común; la comunicación. No estamos hablando de qué se comunica, sino solo la necesidad de comunicarnos. No estamos arrojados solos a este mundo, de a poco nos convencemos de esto y lo vivimos como tal. Al final parece que la soledad es solo una opción.

Vemos que la vida se configura siempre con otro. Todos estamos llamados, no sé de dónde, pero estamos invitados a vivir con alguien, a compartir la vida, lo que nos hace y transforma en seres naturalmente sociales, cuestión seria, puesto que aunque existe tal llamado, al parecer vivimos como si no nos importara nada ni nadie. Nos comunicamos, tenemos programas computacionales para hacerlo, pero vivimos en una burbuja donde la apariencia es lo que se comunica, nivel interno casi no existente. Con esta hipótesis no quiero generalizar, pero sin embargo quiero solo hacer ver que este mundo en el que nos desenvolvemos, por lo general a nadie le importa qué hace el otro, a qué se dedica, en qué gasta sus esfuerzos cotidianos, qué siente, ni cómo se siente. Thomás Hobbes, en “El Leviatán”, trata sobre las clases sociales y la importancia de ver cómo este hombre va configurándose desde su naturaleza más primigenia hasta lograr la naturaleza social, educada a vivir en sociedad. Parte de la afirmación que “el hombre es un lobo para el hombre y que el hombre” en estado natural busca la supervivencia, sin importarle nada ni nadie.

Entonces, el hombre en estado natural va dándose cuenta que es necesario regir en ciertos ámbitos de su vida como respetar al otro. Hobbes dice “que el hombre al vivir en sociedad tiene que levantar cercos”. Con esto quiere decir que siempre el hombre está al asecho como un lobo, al que no hay razón suficiente para respetarlo por sobre mi propio interés de conservar la vida. En su diario vivir va comprendiendo que el respeto mutuo es necesario para lograr la sobrevivencia, sino todos asechan contra todos y al final nadie sobrevive.

La sociedad de ahora no es muy distinta a la de Hobbes. No hacemos un esfuerzo por superarnos de ese estado primigenio, sino que de a poco volvemos al estado natural, donde parece que luchamos por sobrevivir, aunque ni siquiera sabemos por qué ni para qué. Aunque estamos por naturaleza formateados para vivir junto a otra persona, configurados para vivir emociones, para expresar amor, para cuidar y proteger lo nuestro, aún así parece que estamos arrojados solos a la existencia. Llega un minuto de tu día acompañado, en que solo la soledad acompaña la ausencia de esas personas que quieres a tu lado. Ya no se trata de aprender a vivir en sociedad, no se trata de aprender a respetar a los demás, sino que se trata de aprender a vivir en soledad acompañada.

La sociedad de este tiempo, a pesar que existen redes sociales, a pesar de que existe conexión casi instantánea de un lugar del mundo al otro, aún así no estamos ni conectados con nosotros mismos ni con los demás. Parece que el problema traspasa fronteras, sobre todo las de nuestras propias limitaciones. Pero nadie es tan débil como para no hacer nada. Solo es suficiente con ponerle más sentimientos a las relaciones que entablamos con nuestros amigos, con las personas que amamos. La comunicación es clave. Preguntar cómo estás es más que solo copuchar, es saber qué te pasa, qué vives en tu foro interno, saber qué deseos tienes, con cuanta pasión vives tu día a día, así nos encantamos mutuamente. El mundo se trasforma desde nuestro propio mundo interno, social, y familiar. Hay que hacer un esfuerzo, aunque cueste. Las relaciones con personas son tan complicadas, sobre todo cuando queremos cambiarlas. La clave es simplemente aceptarlas como son y apreciarlas simplemente por estar a tu lado sean como sean; seguramente a ti también te pueden criticar por algo que te duele que te diga y que aún no superas. Es así la vida, nos aceptamos como somos y luchamos todo el tiempo por ser mejores personas y por dejar algún legado en el futuro. La clave es siempre la sana autocrítica cuando corresponde. 

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Perderse para encontrarnos

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Todos algunas vez hemos sentido que al mundo le falta algo, que las cosas no calzan o que definitivamente lo que hago no me convence o de cualquier forma hemos sentido inconformidad de cómo llevamos la vida. En esa inconformidad, muchas veces hemos despertado la curiosidad por lanzarnos al olvido de todo, irresponsablemente, como si ya lo demás no importara, como si a nadie le importa qué nos pasa, y si me pasa algo nos da lo mismo, total nadie nos extrañará lo suficiente. Al final, la conciencia se llena de negativismos, casi como castigando la propia conducta, una suerte de auto castigo por lo mal que lo he hecho, y de no merecer la atención de nadie.

Sumidos en la soledad acompañada, “con esto quiero decir que hay una soledad de estar simplemente solo” el deterioro de la moral y la esperanza enferma de angustia por un pasado que podría haber sido distinto, el alcohol y las drogas son una suerte de alivio al miedo evidente de no ser capaces de vencer la barrera de las propias limitaciones. Una falsa anestesia que finalmente termina arrebatándonos lo que más puede amar un ser humano; su propio sentido de existir.

Al final terminas auto-convenciéndote que no eres capaz. No obstante, esas limitaciones y ese miedo solo existieron o existen en tu propia persona. Sabes que al final, todo jugará en contra. El tiempo transcurrido, vivir una vida sin sentido, amar sin ser amado, planificar sin obtener resultados. Lo anestésico termina siendo la mejor compañía a la soledad acompañada; hay que aplacar el dolor, hay que vivir el tiempo de alguna forma, dejando de lado muchas veces la vida pero a la vez buscando la vida. Todo transcurre de igual forma, pero nosotros no sentimos nada, podemos mirar, podemos contemplar, pero no nos involucra de ninguna forma, pues ya no es mi dolor que nos hace vivir la vida, sino es la anestesia que me coarta los sentidos y me permite no vivir sino soportar la vida. Asi pasa con una cuerda; sostiene un determinado peso; si lo excede se corta. La droga de cualquier forma es una trampa letal. Te auto engaña, pues hace que quedes sinsentido; presa fácil para perdernos.  

Perderse para encontrarse resulta perturbador a cualquier consciencia. La vida es una continua búsqueda. No sabemos qué buscamos, o podemos saberlo bien; de cualquier forma estamos en una constate búsqueda.

Perderse para encontrarse tiene que ver con ese recorrido largo que algunas personas hacen en su vida. Andan en una continua búsqueda de conformidad, de estabilidad, pero las vicisitudes de la vida ha hecho que ese tiempo y ese camino se prolongue. Como decía al principio, esto nos puede pasar a nosotros o podemos haber sido exportadores de cómo veíamos a alguien derrumbarse en esa búsqueda y levantarse de la nada llenos de sentido, llenos de todo. Mirar el pasado, es mirarnos a nosotros mismos, mirar al futuro es mirar mi propia proyección. Esta proyección ya no es como la de los adolescentes, que configuran su yo de acuerdo a cómo quieren que los vean, sino más bien, cómo quieren ser, y qué quieren hacer de sus vidas. Perderse para encontrarse entonces tiene que ver con la búsqueda que todos hacemos en la vida. Una búsqueda que no termina nunca. Si no te haz perdido, puede que en algún momento necesites perderte. Es como la voluntad de algunas veces marcharse cuando tenemos problemas, así de inexplicable como amar el olor a tierra mojada luego de una leve lluvia sobre suelo seco. Necesitamos desconectarnos de todo para conectarnos con nosotros mismos. Necesitamos estar en sintonía con nuestra mente, nuestro cuerpo. Necesitamos amar nuestra propia historia de vida. Necesitamos contarnos las cosas, para poder aprender los unos de los otros. Perderse para encontrarnos es tirar la toalla pero a la vez desear tenerla más tiempo. Perderse para encontrarnos es conocernos a fondo, aceptarnos, comprendernos, castigarnos, premiarnos, amarnos, enseñarnos a que siempre se puede volver a comenzar. No podemos estar esperando que nos digan lo que tenemos que hacer, tampoco podemos reírnos del sinsentido de otros como creyendo que mi sentido de vida es más que el de los otros. El sentido se adquiere, el sentido uno lo cultiva con el tiempo, y vaya que necesitamos tiempo. Pero siempre estamos a tiempo para comenzar a perderse para encontrarse.

Lo importante de todo esto, es que siempre hay que aceptar. Es difícil muchas veces aceptar, que nos acepten, no intentando cambiar nada. Todo esto es necesario para todo orden de cosas. En la vida nos jugamos todo lo que podemos llegar a ser. Todos estamos configurados para realizar cosas, no solo para vivirlas y disfrutarlas. Llenémonos de humanismo y seamos capaces de encontrarnos donde estemos, ya sea perdidos o ya sea encontrándonos para entregarnos a los demás. No podemos dar de lo que no tenemos. Si pretendemos darnos, hay que necesariamente saber qué es lo que damos.

 

 

 

Fin proyecto Teatro hogar de menores san Pedro Armengol

 

Niños de hogar de Victoria se lucieron con obra de teatro preventiva

Se trata de los niños del Hogar San Pedro de Armengol de Victoria quienes representaron un extracto de la obra de Gabriel García Márquez denominada el “El Dentista” gracias a la adjudicación del fondo concursable de SENDA.

Una obra que reflejó algunas de las características de la sociedad moderna, como el individualismo y la carencia de espacios para compartir,  fueron los ejes fundamentales del extracto de la obra “ El Dentista” de Gabriel García Márquez, representada por los niños del Hogar San Pedro de Armengól de Victoria.

Se trata de un proyecto de teatro comunal que se adjudicó financiamiento del Fondo Concursable de SENDA 2013, con el objetivo de fortalecer el talento de los niños y reforzar sus factores protectores.

Carlos Suazo, coordinador del proyecto de taller de teatro infantil,destacó la importancia que significó para los niños  actuar y representar variados personajes, lo que representó un intenso trabajo durante el año.

“El fondo concursable de SENDA fue un beneficio muy importante no sólo en lo económico sino que también en la parte social que permitió que los niños de un hogar fueran potenciando sus habilidades naturales demostrando un talento innato”, afirmó Suazo.

En tanto, el coordinador regional de SENDA en la Araucanía, Mario Jorquera, felicitó a los niños que participaron del proyecto y los instó a seguir desarrollando obras que permitan poner en común todas sus habilidades sociales.

“SENDA pone a disposición  de la ciudadanía y las organizaciones sociales los  fondos concursables que permiten desarrollar talleres, ideas y proyectos que permiten fortalecer el autocuidado y alejar a los niños del consumo de las drogas  y alcohol”, afirmó Jorquera.

El alcalde de Victoria, Hugo Monsalves,agradeció el trabajo de SENDA en la comuna. “Agradecemos a SENDA porque nos brinda el financiamiento para desarrollar proyectos en nuestra comuna que permiten que los niños del Hogar San Pedro de Armengól, puedan desarrollar sus talentos a partir de representaciones teatrales  que ayuden a motivar a otros que puedan vivir alguna situación de consumo problemático”, afirmó el alcalde.

Cabe destacar que este taller forma parte de un proyecto que busca prevenir el consumo de alcohol y drogas a temprana edad, buscando potenciar las habilidades sociales y ocupar productivamente el tiempo libre.

extraido de:   http://www.senda.gob.cl/senda-en-terreno/ninos-de-hogar-de-victoria-se-lucieron-con-obra-de-teatro-preventiva/