Chispazo de presente

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Las cosas de la vida, experiencias aprendidas, ideas que mostrar, expectativas de vidas, referencias de personas, un sinfín de ideas y convicciones conviven en nuestra consciencia, que nos animan nos ayudan a vivir cotidianamente.

Hay hechos en la vida que nos marcan para siempre, y soy un convencido de que estas experiencias son decidoras en qué nos vamos a desenvolver en el futuro. Recuerdo una navidad, vivíamos en el campo, y durante ese tiempo compartimos mucho con unos vecinos que vivían a unas cuantas cuadras de casa, pues ese matrimonio tenia la misma cantidad de hijos que componíamos nuestro núcleo familiar. Es así como esa navidad, nuestros amigos no tenían dinero, porque no les habían pagado y obviamente no había ni cena ni regalos. La navidad para los niños es mágica, y todo lo que ocurre ahí es de suma importancia. Pregúntale a un niño por la navidad pasada y te relatarán todo lo que paso ese día. Entonces, ese día nosotros donamos nuestros regalos a ellos, y fuimos y compartimos con ellos, por consejo de nuestros padres. Eso me marcó, porque obviamente me dolió no tener regalo para esa navidad jajajaja pero en realidad eso te marca de que hay q compartir, y te esfuerzas de llegar a todos, sin distinción. Al principio todo es un juego, pero con el paso del tiempo, ese juego va tomando forma, y de a poco te vas convirtiendo en lo que mas te gusta. Esto lo planteo en términos bien puntuales, pues no todos tienen esa suerte o ese esfuerzo de que las cosas les resulten tal como pensaron, problemas, etc que impidieron que se diera el espacio para hacer lo que quieren.

De cualquier forma, las cosas de la vida te llevan a un punto donde estás en el patio de tu casa, o en cualquier lugar, sentado, y te da ese chispazo de presente que te dice, hey, qué haz hecho, cual ha sido tu meta en esta vida, qué te gustaría regalar a la sociedad, a dónde te gustaría viajar, con quien vives y convives tu vida, cuales son tus miedos, tus secretos más profundos, de qué te avergüenzas y todas son respuestas válidas, mientras no se apague el chispazo.

Las cosas de la vida te llevan a un punto donde ya las preguntas ni las respuestas son suficientes, necesitas un poco más de adrenalina en tu cuerpo, necesitas arriesgarte a seguir en el cause que vas surcando, para llegar a ese gran mar donde todo llega pero que pocos peses en el camino pueden ver. Mario Benedetti dice, cuando creíamos tener todas las respuestas de pronto cambiaron las preguntas; tanto es así, que por la mañana creemos fehacientemente que algo es verdad pero por la tarde dejamos de creer eso, todo lo que por la mañana era verdadero por la tarde deja de serlo con respecto a experiencias o hechos, o referencias de personas o de amigos.

Esas cosas de la vida a las que me refiero tienen que ver con lo más propio de cada uno, con aquello que nos quita el sueño, esas cosas por las que nos exigimos más y más cada día, para superar nuestra miseria y poder avanzar un escalón en la esfera de todo.

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Vivimos dentro de un loco

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Vivimos dentro de un loco

La sociedad de ahora en general, comparando con la ideal sociedad de la que escuchamos a nuestros padre o a nuestros abuelos, donde todo era casi perfecto, donde no pasaba nada, con el pasar del tiempo nos queda la duda e indagamos en el pretérito con el afán de convertirnos en los colonizadores de verdades ocultas desde siempre. Es lo que me motiva a ampliar mi mirada e indagar en los diarios, y aparecen muertes, asesinatos, violaciones, abusos de menores, etc, enciendo la tv, son las 8:10 de la mañana y nuevamente el mismo patrón, muertes asesinatos, u otro tipo de tragedia. Con el tiempo el morbo de la gente ya está adecuado a escuchar este tipo de cosas tan terribles, que con más fuerza me lleva a pensar, es que esto solo pasa en este tiempo? Creo que no. Los traumas de la sociedad actual, hijos solos, de padres que abandonan, hijos desorientados, buscando cordura en medio de una sociedad que de eso no conoce mucho. Ya no se habla tanto de amor, sin pensar en el lucro.

El cuerdo en esta sociedad pasa a ser un literal loco. No podemos pensar en ayudar a otro pues siempre debemos cuidar nuestro terreno. Peter Notvic, un sociólogo de EEUU, dice que hay tres tipos de personalidades que caracterizan su sociedad a saber; soteriana, acomodaticia y contradictoria. La soteriana es la que dice que en toda sociedad hay una especie de seudo salvador, finalmente termina siendo aquel que cruelmente da esperanza a la gente pero termina enriqueciendo su patrimonio a costa de la decepción de todos. La acomodaticia es aquella que cree estar bien como está y no es necesario hacer nada para cambiar mi realidad pues estoy muy cómo tal cual estoy. Y la ultima, la personalidad contradictoria, es aquella que contradice lo que la sociedad en general dicta. Y aquí encaja bien el ejemplo del personaje de la historia llamado Jesús, pues para la sociedad de su tiempo había reglas bien definidas como leyes, tanto de comportamiento como de ejecuciones. Tanto fue su personalidad contradictoria, que llegó a morir por lo que él creía que era verdad. Aquí es donde nosotros podemos ver un buen representante de lo que podemos llevar a ser. Ser consecuente con lo que uno piensa pasa a ser casi un loco. La sociedad de ahora es como si vivimos dentro de un loco. Estamos en el mundo de la apariencia. Mostramos mucho pero sentimos poco. Somos casi un loco, una gran obra de teatro. Con el tiempo creo que es necesario liberarse de eso, sentir más y pensar menos en lo que la sociedad espera de ti. Ser buenos y hacer cosas por los demás es suficiente para irte reconstruyendo como persona. Hacer el loco en una sociedad que cada uno tira para su lado, ser honestos, buscar la virtud en todo momento, y la clave es poner a los demás por sobre tuyo, siéntelo y vívelo, porque solo somos un instrumento de los demás aunque hagamos el loco.

Lo efímero y lo trascendente

Remedios Varo - El flautista

Lo efímero y lo trascendente

Ocasionalmente y me atrevo a decir con toda seguridad que como seres humanos, compuestos de alma y cuerpo, convivimos con dos esferas en la vida que nos hacen sentir que tenemos algo, pero por otro lado, estamos a la espera también de otra realidad. Es así como nos movemos en lo material y lo terrenal, las cosas que poseemos, las cosas que nos ayudan a realizarnos, pero que a la vez pueden ser lugar para perdernos y con ello perder esa otra realidad que aguardamos con anhelo, vivimos en una dicotomía que a ratos nos resulta familiar y otras lo más ajeno y desconocido que podemos vivir.

La oscuridad no siempre es negatividad, y los pensamientos que aclaran nuestra mente y esas oscuridades, tienen que ver con pequeños atisbos de lo que es la experiencia humana. José Saramago comenta en su libro intermitencias de la muerte, que deseamos trascendencia, y esa trascendencia tiene cara de eternidad, pues deseamos como seres humano la eternidad, deseamos vivir para siempre, pero cuando un político nos ofrece precisamente no morir más, comienza el caos, y la irreguardible sensación de que es necesario morir. Tanta es nuestra dicotomía experiencial que estamos que por un lado somos temporales y por otro trascendente. Es difícil comprender esto, pues significa que temporales, tenemos un tiempo, un aquí, un ahora, y podríamos decir también “aún”, pues estamos en el tiempo por lo que somos temporales, pero luego del tiempo no sabemos qué hay y desde la fe esa oscuridad de nuestra vida puede aclararse, pues desde la visión cristiana ese aún, pasaría a ser un hasta siempre de eternidad.

La experiencia de la vida nos da tanta sabiduría, nos entrega tanto conocimiento, solo hay que estar abiertos no a ver sino a mirar. La vista tiene una forma increíble de conocimiento, que necesariamente no podemos cerrar los ojos. Pero no es el único canal por el que conocemos, el tacto, los afectos, conocemos y nos conocemos sobre la marcha. Lo efímero y lo trascendente está a la vista, convive con nosotros y nosotros nos acercamos a ella, tanteando, tocando, abrazando lo que perpetuamos con insistencia.

La admiración de lo que pasa a mi lado, como las sensaciones cambian, como oscilan quitando el aquí y el ahora, llamando al no “quiero más” de lo mismo, pues al parecer no solo nos acercamos y nos alejamos de lo efímero y lo trascendente, sino que estas dos mociones vienen a nosotros, llamándonos desde las ultimidades de la realidad.  Sea como sea, la idea es seguir a pasos agigantados tras lo que queremos hacer de nuestra vida. Ahí radica lo esencial, qué queremos hacer de nuestra vida para que sea calificada con el adjetivo de efímero o trascendente, pues todo lo que nosotros hagamos en esta vida para los demás, trascenderà de un “aùn” hasta la “eternidad”, pues eso enriquece nuestro universo de lo que somos en realidad, seres dispuestos y entregados a otros, no estamos arrojados a este mundo en la soledad, estamos invitados a vivir en “concordia”, y esta palabra es tan importante, pues “concordia” significa compartir el corazón, tener un mismo corazón.

Dejemos lo efímero y lancémonos a lo trascendente, entregando nuestras fuerzas y sudor a los más necesitados de la sociedad. Las obras sociales son un paso significativo por el que logramos acercar la felicidad de los demás hacia si mismas, la tranquilidad, el equilibrio vital.