Lo rigido de la vida…

image030Lo rígido de la vida, y sus devenires nos inundan y nos bombardean desde todos lados y desde todas las épocas con un sinfín de imposiciones de toda índole, religiosas, formas de vida, formas de comportarnos y hasta de vestir, que al parecer la palabra libertad o revelarse no caben por ningún lado, y ni siquiera se tiene referencia de ellas.

A medida que el tiempo ha ido transcurriendo y las generaciones se han ido limpiando de toda esta carga ideológica y psicológica, se puede decir que ha comenzado a prevalecer el cuestionamiento continuo a modos y estilos de vida que eran considerados éticos y adecuados a todos los tiempos.

Tanto es el fulgor de las generaciones nuevas que ya siendo estudiantes de educación básica y media, se revelan frente a estas cláusulas que la sociedad civil les ofrece, saliendo a las calles a reclamar por lo que les parece justo. No solo en tema educacional pasa esto, también podríamos ver que a nivel de cómo llevamos nuestra sexualidad es muy diferente a como se vivía 10 años atrás, y así si aumentamos a 20 años, aunque en este tiempo se habla más sobre los derechos e igualdad de las personas, aún existe ese tabú sexual por la carga emocional que tiene el seguir un estilo de vida conservador y marcado por la tradición.

Hay una película que se llama valiente, de monitos animados, con una trama súper fuerte y madura que es la de estas generaciones acomodadas en la regla y la tradición existe el ímpetu de romper con lo convencional y llegar a implantar lo que a mi parecer es un acercamiento en su máxima expresión de la felicidad, que tiene que ver con lo que amo y quiero en la vida, donde uno se juega el todo por el todo, contra viento y marea, pelear eso que se nos quiere arrebatar no de las manos sino de la vida misma. Esta niña, valiente, nace en un hogar conservador, y la quieren obligar a casarse con alguien que no quiere para asegurar la posesión de tierras. Valiente solo quiere tirar flechas y ser cazadora, no le interesa nada más que eso. Y lucha por hacer todo lo posible por quebrar con esa tradición.

Parece que con lo dicho, podemos vaticinar donde se quiere llegar. Tenemos que luchar por las cosas que queremos, no importa la tradición. La tradición nos es útil para conocer a nuestros padres, como nacieron y como se desarrollaron y entenderlos.

Las tradiciones de ahora se puede decir que tiene como tradición ser no tradicionalista, donde lo que prevalece como preocupación principal es seguir y conseguir la felicidad, que no tiene que ver con cuanto tenemos, sino cuanto disfrutamos y gozamos en la vida.

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más allá de la felicidad…

Por una extraña forma de acontecer las cosas en la vida, llegamos a un punto de fascinación y felicidad en que todo resulta como queríamos y al parecer todo está en orden y todo lo tenemos resuelto. Pero qué pasa cuando pasamos ese umbral de felicidad y nos preguntamos así como en algún minuto nos preguntamos por la vida la muerte y no encontramos respuesta ¿qué hay más allá de la felicidad?

No pretendo responder esta pregunta, sin embargo voy a intentar recoger algunas ideas que me parecen pertinentes indicar sobre este cometido.

La felicidad es algo que todos buscamos ya Aristóteles decía hacia siglos atrás, que el hombre por naturaleza busca la felicidad. Pero qué felicidad se busca pues al parecer no todos buscamos lo mismo. Se podría decir que todos buscamos cosas distintas, podríamos coincidir en algunas cosas, pero de cualquier forma también tu felicidad podría ser una terrible contradicción con el proyecto de otra persona, como la mente de un criminal que busca su felicidad distorsionada mente contraria a la de cualquier persona sensata que quiere solo vivir. Pero para esto también cabria preguntarnos, qué es lo que realmente deberíamos pensar, qué es lo real. En el siglo XI en el sur de Italia, un amante de los animales cuestionaba el uso de peceras circulares, y justificaba la crueldad de su uso en que los peces veían deforme la realidad hacia afuera. ¿Qué nos hace creer como este señor italiano, que lo que vemos y vivimos es real? Y todo estaría sometido a cuestionamiento.

Qué hay mas allá de la felicidad, es una pregunta muy fuerte para comenzar la mañana, una pregunta que cuesta abordarla, pues la felicidad es un estado tan corto de tiempo, pues las vicisitudes de la vida hacen que no permanezca o luche por permanecer, y en esa pregunta y respuesta nos encontramos la mayor parte de la vida. Podemos tener muchas experiencias de felicidad, y no cachamos directamente que hay más allá de esa sensación de satisfacción pues es como aguarse la fiesta antes de tiempo, lo mejor es disfrutarla y hacer que eso permanezca. Personas, historias que pasan, recuerdos inconclusos en el pasado, una puesta de sol con la persona que amas, y no me refiero solo amor de tu vida, sino a la persona que el universo puso a tu lado para estar en esa puesta de sol, arrojados en un jardín de margaritas que sonríen para todos y no para unos pocos. Caminar hacia el ocaso del sol con la convicción que no estás solo. No es necesario preguntarse ya por qué hay más allá de esa pregunta, pues el atardecer nos dice que para algunas preguntas la única respuesta que existe es una bella puesta de sol, y solo hay que disfrutarla y recordarla como lo mejor que te ha pasado.

Un piano que suena, una música que escuchamos en nuestro interior, es lo que nos reconforta a seguir adelante, a amar y entregarnos por completo a vivir la vida, con humildad, con cariño y amor a todos, haciendo lo que debíamos hacer siempre.

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¿qué es la realidad?

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Alguna vez nos habremos preguntado si lo que vivimos es real o no. Los sueños nos hacen confundir esta pregunta, pues algunos de ellos tienen tanta realidad que sufrimos, lloramos, nos alegramos, somos felices, en otras palabra nos entregamos gratuitamente a las emociones que nos ofrecen las experiencias oníricas. Por lo que resulta más complejo llegar a definir con claridad qué es lo real. Nos paramos frente a una obra de arte, y la vemos en realidad, pero nos hacemos la pregunta siguiente, qué tipo de realidad quiso plasmar el artista con dicha obra. Escuchamos una pieza musical, y oímos ciertos sonidos que nos ofrecen una poesía sonora, y mistéricamente las notas más agudas nos ofrecen las emociones de alegría, mientras que los tonos más grabes las de tristeza y pena.

Una pregunta que ha merodeado mi consciencia este último tiempo es la pregunta por la realidad. El autor Stephen Jhoking…. En su obra el gran diseño, se hace la misma pregunta, y plantea una seguidilla de preguntas que ayudan a darle cuerpo a la respuesta.

En primer lugar, plantearnos esta pregunta es muy válido, pues arma de categoría el momento por el que se indaga, pero al ir más allá nos encontramos con un oscuro muro en el que nos es imposible seguir caminando. Qué es la realidad, es una toma de consciencia en el que el hombre dimensiona otras categorías como pasado, presente y futuro, armándola en palabras de Xavier Zubiri,  de sentido sintiente. Es decir, el instante más el sintiente hombre cargado de experiencia, con un pasado presente y futuro cargado de trascendencia y de consciencia.

En segundo lugar, al tomar el concepto de consciencia, tocamos la fibra existencial por excelencia, y por qué no a la vez prengutarnos en la definición de hombre “compuesto de alma y cuerpo”, por la sustancia invisible que define al hombre como también hecho de alma. La consciencia parece que tiene que ver con el alma, donde no solo residen los sentimientos, sensaciones, sino además todas las categorías antes vistas, de pasado presente y futuro.

Por lo mismo, ya no es solo suficiente que nos plantiemos esta pregunta, sino que además es todo un cometido poder responderla. sin embargo, antes de estresarnos dándole fin a lo preguntado, mejor es disfrutando el camino del conocimiento.

Por de pronto, aportar las cosas de la psicología. Algunas impresiones de ocasiones, en donde la pregunta por la realidad deja pequeñas nubes donde no tenemos consciencia si lo que vivimos es real o no. De ahi se puede diagnosticar una depresión, donde es cuestionada la realidad, y todo gira en torno a no aceptar lo que acontece  como nuestro.

Hay una película que se llama trascendencia, y se hace la pregunta por la realidad y si es posible soportar la conciencia en un sistema operativo capaz de emitir sensaciones. Es todo una pregunta, pues está en cuestión la nano tecnología, capaz de almacenar procesos mentales humanos. Les dejo esa tarea y puedan aportar sus reflexiones para ir creciendo en esta pregunta y sobre todo buscando respuestas.

Sociedad actual

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Todos en algún minuto de nuestra vida, hemos experimentado de alguna forma la necesidad de hablar sobre nuestra libertad, sobre todo cuando la hemos sentido amenazada. Quisiera hablarles sobre la libertad en general, la práctica y uso de ésta, y sus diversas circunstancias en que la hemos puesto o querido poner en práctica.

Jugarnos por lo que creemos justo y necesario, es parte de nuestra lucha constante con vivir. La vida tiene mucho más sentido, cuando lo que cuesta, nos vale la vida. La libertad para muchos quizá no sea tema de discusión. Pero creo que si pensamos más sobre la libertad, hemos de encontrarnos con múltiples cosas que amenazan directamente con esa holgada libertad que nos hace decir y ser como sentimos la desfachatez de ser.

A las cosas que me refiero cuando hablo de esa libertad amenazada, quiero decir a el famoso sistema que nos hace estar dentro, y nos hace gozar y sentir en apariencia que podemos ser quienes queremos ser, porque nos proporciona el dinero necesario para hacer un proyecto cualquiera. Sentimos que nos realizamos, pero a la ves sentimos que estamos totalmente esclavizados por este sistema. Esa es una esclavitud que tiene directa relación con lo que podemos querer o lo que nos conviene querer solo por conveniencia y no ser tan esclavos de ese sistema.

Hay otro tipo de esclavitud, que tiene que ver con la privación de la propia libertad; las famosas cárceles. Aquí en Chile, tenemos la realizad no muy distinta a otras partes del mundo, el mal entendido del mundo moderno de creer que los privados de libertad son también privados de su dignidad. Esto no tiene que ver con religión, tiene que ver con humanidad. Nadie está libre de llegar a ese tipo de lugar, por lo que sería necesario y conveniente pensar más sobre el tema, y si está en nuestras manos arreglar un poco más esta mierda que existe en las cárceles chilenas, poder aplicarlo y corregirlo.

Hace un tiempo atrás realicé un taller de teatro en la cárcel de la Ciudad de Victoria, IX Región, conviviendo con muchos factores que tienen que ver en primer lugar con las propias expectativas que uno tiene del taller, y por otro lado con las expectativas que los internos tienen sobre dicha actividad y por un tener lado, las expectativas que tienen sobre los internos, y sobre los valores que quieren lograr con un taller en la penitenciaria. Sin embargo, esta tercera expectativa no existe. Los funcionarios no están ni ahí con lo que piensan y creen los internos. En general no hay un clima familiar, quizá por la maldita apariencia de no hablar con ellos, olvidando la humanidad que deberíamos entregar en cada gesto.

Sin más, deberíamos pensar sobre cómo humanizar estas cárceles, porque hay algo que compartimos con ellos, y que solo es una diferencia de apariencia; somos esclavos si bien del sistema financiero, si bien de privados de nuestra libertad y no hay uno más moral que otro, sino es que lo merecemos, cosa lejana a lo humano, porque nadie merece la esclavitud por eso buscamos por todas partes ser entes libres.

Otro tipo de esclavitud,  tiene que ver con lo que queremos de los demás. Todos en algún minuto hemos sentido que nuestros padres quieren que nosotros seamos algún tipo persona. Aquí es donde nos damos cuenta que no solo nuestros padres han pretendido eso. Amigos, familiares, u otro tipo de personas nos alientan con que realicemos ciertas cosas, y nos hemos quedado en ese esfuerzo de dilucidar qué finalmente queremos ser. Aquí es donde quiero apuntar. Ser libres tiene que ver con buscar la libertad, y a la vez procurarla para nosotros mismos y de esa forma ser quieren nos da la regalada gana. Ser quienes queremos ser, tiene que ver con asumir la libertad como propia. No se trata de no estar ni ahí con nadie. Ser libres tiene que ver con estar ahí con todos, sin lastimar a nadie amando a todos al mismo tiempo solo en un puro gesto, llamado aceptación. El amor tiene que ver con eso; no queremos cambiar al otro, solo lo aceptamos tal cual es, lo dejamos ser, y nos maravillamos de cómo es, de qué cosas quiere, de qué cosas logra y ama, aparte de nosotros. Amar no tiene que ver con dirigir nuestra atención a alguien. Eso se llama amor de pareja. El amor tiene que ver con interesarnos con todos, y a la vez procurar hacer un mundo distinto, pues esa es la medida que todos deberíamos buscar. 

de qué se acompaña la soledad

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Hace poco hablé sobre la soledad acompañada, la publicación del dia 12 de enero de 2014, en la que refería como consecuencia de no involucrarnos con nadie, simplemente estar en este mundo, arrojados a la nada, solos y por lo mismo, no dependientes.

La tecnología de hoy piensa de esta forma. Todos sus productos buscan tener una óptima conexión al tiempo de que esto sea gratis en muchas plataformas Windows o Macintosh, Linux, entre otras, usan programas como skype, facebook, twitter, etc. Todas tienen un factor común; la comunicación. No estamos hablando de qué se comunica, sino solo la necesidad de comunicarnos. No estamos arrojados solos a este mundo, de a poco nos convencemos de esto y lo vivimos como tal. Al final parece que la soledad es solo una opción.

Vemos que la vida se configura siempre con otro. Todos estamos llamados, no sé de dónde, pero estamos invitados a vivir con alguien, a compartir la vida, lo que nos hace y transforma en seres naturalmente sociales, cuestión seria, puesto que aunque existe tal llamado, al parecer vivimos como si no nos importara nada ni nadie. Nos comunicamos, tenemos programas computacionales para hacerlo, pero vivimos en una burbuja donde la apariencia es lo que se comunica, nivel interno casi no existente. Con esta hipótesis no quiero generalizar, pero sin embargo quiero solo hacer ver que este mundo en el que nos desenvolvemos, por lo general a nadie le importa qué hace el otro, a qué se dedica, en qué gasta sus esfuerzos cotidianos, qué siente, ni cómo se siente. Thomás Hobbes, en “El Leviatán”, trata sobre las clases sociales y la importancia de ver cómo este hombre va configurándose desde su naturaleza más primigenia hasta lograr la naturaleza social, educada a vivir en sociedad. Parte de la afirmación que “el hombre es un lobo para el hombre y que el hombre” en estado natural busca la supervivencia, sin importarle nada ni nadie.

Entonces, el hombre en estado natural va dándose cuenta que es necesario regir en ciertos ámbitos de su vida como respetar al otro. Hobbes dice “que el hombre al vivir en sociedad tiene que levantar cercos”. Con esto quiere decir que siempre el hombre está al asecho como un lobo, al que no hay razón suficiente para respetarlo por sobre mi propio interés de conservar la vida. En su diario vivir va comprendiendo que el respeto mutuo es necesario para lograr la sobrevivencia, sino todos asechan contra todos y al final nadie sobrevive.

La sociedad de ahora no es muy distinta a la de Hobbes. No hacemos un esfuerzo por superarnos de ese estado primigenio, sino que de a poco volvemos al estado natural, donde parece que luchamos por sobrevivir, aunque ni siquiera sabemos por qué ni para qué. Aunque estamos por naturaleza formateados para vivir junto a otra persona, configurados para vivir emociones, para expresar amor, para cuidar y proteger lo nuestro, aún así parece que estamos arrojados solos a la existencia. Llega un minuto de tu día acompañado, en que solo la soledad acompaña la ausencia de esas personas que quieres a tu lado. Ya no se trata de aprender a vivir en sociedad, no se trata de aprender a respetar a los demás, sino que se trata de aprender a vivir en soledad acompañada.

La sociedad de este tiempo, a pesar que existen redes sociales, a pesar de que existe conexión casi instantánea de un lugar del mundo al otro, aún así no estamos ni conectados con nosotros mismos ni con los demás. Parece que el problema traspasa fronteras, sobre todo las de nuestras propias limitaciones. Pero nadie es tan débil como para no hacer nada. Solo es suficiente con ponerle más sentimientos a las relaciones que entablamos con nuestros amigos, con las personas que amamos. La comunicación es clave. Preguntar cómo estás es más que solo copuchar, es saber qué te pasa, qué vives en tu foro interno, saber qué deseos tienes, con cuanta pasión vives tu día a día, así nos encantamos mutuamente. El mundo se trasforma desde nuestro propio mundo interno, social, y familiar. Hay que hacer un esfuerzo, aunque cueste. Las relaciones con personas son tan complicadas, sobre todo cuando queremos cambiarlas. La clave es simplemente aceptarlas como son y apreciarlas simplemente por estar a tu lado sean como sean; seguramente a ti también te pueden criticar por algo que te duele que te diga y que aún no superas. Es así la vida, nos aceptamos como somos y luchamos todo el tiempo por ser mejores personas y por dejar algún legado en el futuro. La clave es siempre la sana autocrítica cuando corresponde. 

Perderse para encontrarnos

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Todos algunas vez hemos sentido que al mundo le falta algo, que las cosas no calzan o que definitivamente lo que hago no me convence o de cualquier forma hemos sentido inconformidad de cómo llevamos la vida. En esa inconformidad, muchas veces hemos despertado la curiosidad por lanzarnos al olvido de todo, irresponsablemente, como si ya lo demás no importara, como si a nadie le importa qué nos pasa, y si me pasa algo nos da lo mismo, total nadie nos extrañará lo suficiente. Al final, la conciencia se llena de negativismos, casi como castigando la propia conducta, una suerte de auto castigo por lo mal que lo he hecho, y de no merecer la atención de nadie.

Sumidos en la soledad acompañada, “con esto quiero decir que hay una soledad de estar simplemente solo” el deterioro de la moral y la esperanza enferma de angustia por un pasado que podría haber sido distinto, el alcohol y las drogas son una suerte de alivio al miedo evidente de no ser capaces de vencer la barrera de las propias limitaciones. Una falsa anestesia que finalmente termina arrebatándonos lo que más puede amar un ser humano; su propio sentido de existir.

Al final terminas auto-convenciéndote que no eres capaz. No obstante, esas limitaciones y ese miedo solo existieron o existen en tu propia persona. Sabes que al final, todo jugará en contra. El tiempo transcurrido, vivir una vida sin sentido, amar sin ser amado, planificar sin obtener resultados. Lo anestésico termina siendo la mejor compañía a la soledad acompañada; hay que aplacar el dolor, hay que vivir el tiempo de alguna forma, dejando de lado muchas veces la vida pero a la vez buscando la vida. Todo transcurre de igual forma, pero nosotros no sentimos nada, podemos mirar, podemos contemplar, pero no nos involucra de ninguna forma, pues ya no es mi dolor que nos hace vivir la vida, sino es la anestesia que me coarta los sentidos y me permite no vivir sino soportar la vida. Asi pasa con una cuerda; sostiene un determinado peso; si lo excede se corta. La droga de cualquier forma es una trampa letal. Te auto engaña, pues hace que quedes sinsentido; presa fácil para perdernos.  

Perderse para encontrarse resulta perturbador a cualquier consciencia. La vida es una continua búsqueda. No sabemos qué buscamos, o podemos saberlo bien; de cualquier forma estamos en una constate búsqueda.

Perderse para encontrarse tiene que ver con ese recorrido largo que algunas personas hacen en su vida. Andan en una continua búsqueda de conformidad, de estabilidad, pero las vicisitudes de la vida ha hecho que ese tiempo y ese camino se prolongue. Como decía al principio, esto nos puede pasar a nosotros o podemos haber sido exportadores de cómo veíamos a alguien derrumbarse en esa búsqueda y levantarse de la nada llenos de sentido, llenos de todo. Mirar el pasado, es mirarnos a nosotros mismos, mirar al futuro es mirar mi propia proyección. Esta proyección ya no es como la de los adolescentes, que configuran su yo de acuerdo a cómo quieren que los vean, sino más bien, cómo quieren ser, y qué quieren hacer de sus vidas. Perderse para encontrarse entonces tiene que ver con la búsqueda que todos hacemos en la vida. Una búsqueda que no termina nunca. Si no te haz perdido, puede que en algún momento necesites perderte. Es como la voluntad de algunas veces marcharse cuando tenemos problemas, así de inexplicable como amar el olor a tierra mojada luego de una leve lluvia sobre suelo seco. Necesitamos desconectarnos de todo para conectarnos con nosotros mismos. Necesitamos estar en sintonía con nuestra mente, nuestro cuerpo. Necesitamos amar nuestra propia historia de vida. Necesitamos contarnos las cosas, para poder aprender los unos de los otros. Perderse para encontrarnos es tirar la toalla pero a la vez desear tenerla más tiempo. Perderse para encontrarnos es conocernos a fondo, aceptarnos, comprendernos, castigarnos, premiarnos, amarnos, enseñarnos a que siempre se puede volver a comenzar. No podemos estar esperando que nos digan lo que tenemos que hacer, tampoco podemos reírnos del sinsentido de otros como creyendo que mi sentido de vida es más que el de los otros. El sentido se adquiere, el sentido uno lo cultiva con el tiempo, y vaya que necesitamos tiempo. Pero siempre estamos a tiempo para comenzar a perderse para encontrarse.

Lo importante de todo esto, es que siempre hay que aceptar. Es difícil muchas veces aceptar, que nos acepten, no intentando cambiar nada. Todo esto es necesario para todo orden de cosas. En la vida nos jugamos todo lo que podemos llegar a ser. Todos estamos configurados para realizar cosas, no solo para vivirlas y disfrutarlas. Llenémonos de humanismo y seamos capaces de encontrarnos donde estemos, ya sea perdidos o ya sea encontrándonos para entregarnos a los demás. No podemos dar de lo que no tenemos. Si pretendemos darnos, hay que necesariamente saber qué es lo que damos.